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Mi vida, en un intervalo del tiempo.

El tiempo, como tal, indefinido por si mismo, nos lleva por caminos de incertidumbre, de soledad y compañía a la vez.
La vida como tal, definida como un valle lleno de curvas, de altibajos y de puntos muertos, te hace sentir como si nada estuviera delimitado por marcas, una carretera llena de vehículos y peatones, donde no hay normas de trafico, ni señales ni autovias.
Es una locura, es un desorden que nos lleva a la reflexión constante, una reflexión que está repleta de preguntas y porqués que no sabemos como responder, donde buscamos respuestas, si, y a veces las respondemos y a veces nos quedamos igual, nos las inventamos, y nos pueden parecer mas reales o no, pero en definitiva… son autorespuestas, irreales, reales, hasta el punto que nuestra parte objetiva, decide creer.

La vida, el tiempo, la existencia, valles por los que caminamos para sobrevivir, para simplemente vivir, sonreír y sentir el corazón latir.
Quizás sea precisamente la esencia de todo, adaptarnos a todas las novedades y sorpresas, rutinas y zigzags que nos da el día a día, cada vez que el sol sale, cada vez que la noche nos invade.

Hoy estoy aquí, sentada frente a las teclas, desahogando en letras, una vez mas.
Letras sin vida pero con alma.
Letras sin sentido, mas que el que sale de mis dedos, de mi cuerpo, de mi pensamiento.

Hoy estoy aquí, frente a mi ventana, con el cielo azul, sobre mi cama, donde nacen los sueños, bajo el sol, donde los hago realidad.

Hoy estoy aquí, invirtiendo mi tiempo en letras, produciendo el desahogo de mis pensamientos…
Para mi, para ti, para el lector, para el escritor, para todos y para nadie a la vez.

Reecontrada, reencontrandome.
En un mundo de laberintos.
En un mundo con tiempo finito.

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Isabel Montse

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