Y a veces te das cuenta

Suceden en los momentos, que el pensamiento te deriva a lugares que no quieres llegar, que no deseas ni rozar, pero finalmente, consiguen ser penetrados hasta el mas oscuros de los sueños.

Entonces es cuando me introduzco en el análisis de mi propia persona, de los acontecimientos que me rodean, de por qué el ser humano necesita de reconocimiento y palabras, para desahogarse en un mar, donde poder nadar con fluidez.

Pero para nadar, antes hay que aprender, sino… te ahogas.

Y es ahí, donde, cuando cierro los ojos, y dirijo mis preguntas en el silencio de mis ideas, trato de aprender a conocer como funciona el interior de mis pensamientos, como actúa el alma, como se ejecutan los procesos de mi razonamiento.

Descubro entonces, la complejidad de éstos y que quizás nunca termine de entenderlos, ya que, es un sistema de operar que se actualiza con cada etapa de mi vida, con los sucesos que va viviendo, con la experiencia, con los sentimientos, con el momento; con el tiempo.

Descubro entonces, que a veces no hace falta profundizar, y que a veces, es mejor navegar por la superficie, para no ahogarte en la profundizar de las aguas del océano, que desde la superficie puedes ver el cielo y el mar, y que hay un largo camino para llegar a ser un pez que no necesita de aire para respirar…
Descubro que como ser humano he de aprender a admirar lo que me rodea, aquello que tenemos, lo que palpamos a cada segundo, y me doy cuenta entonces, que el sonido del mar, es mas bello, si lo escuchas desde fuera.

Entonces nace la sonrisa.
Se enciende un brillo en el alma y el mundo lo percibe.
Llegas a la orilla y ya sientes que nunca volverás a necesitar nadar porque estás a salvo.
Y te deleitas con la puesta de sol y cae la noche.

Y la vida continua, con días, noches, mar, tierra, montaña, sol y lluvia.

Y te das cuenta de que la belleza de la vida, no es disfrutar mas o menos, tener mas suerte o menos, saber nadar o simplemente gritar mas o menos.
Lo mas importante de todo es ser participe de todo ello, y descubrir la belleza interna de cada uno de los segundos que vivimos.

Unas veces te das cuenta, otras veces no.
A veces te das cuenta de todo ésto y lo percibes.

Es entonces cuando, sin palabras, puedes definir la perfección de lo imperfecto…
La variedad entre lo simple y lo compuesto.
Palabras escritas sin pretexto…

Simplemente, así, sin más, a veces, te das cuenta.

Escuchalo:
[podcast]https://files.me.com/sabajanes/85cltt.mp3[/podcast]

Santander [Sept 2010]

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