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Marchitandome

Nace en mi la época, en que veo como comienza el proceso en donde la flor empieza a dejar caer sus pétalos, dejando paso a paso atrás su belleza, todo lo que fue repartiendo, con tan solo su juventud y su pureza… empieza a desvanecerse.
Llega cuando la piel no despierta tanta luz, dejando paso únicamente, a el conocimiento que ha adquirido tras los años, dando paso a una belleza ciega, donde frente al espejo ya no puede admirarse, donde la imagen ya no dice nada del interior, donde tan solo es un reflejo de la vida transcurrida…

Llegan las arrugas, las canas, las experiencias malheridas, la inocencia perdida…
Llega la caída de un imperio que se deshace, una ciudad que debió ser conquistada, y que con el paso de los años, ha sido derrotada y se ve malograda, abandonada… es una ciudad que es difícil que desee ser conquistada.

Una rosa marchita, es la imagen que la vida, en el rostro deja escrita…
Es el reflejo de una mirada, que sin letras escritas, deja leer que ya ha sido leída, como un libro viejo, perdido en las estanterías de una olvidada biblioteca, donde muy pocas personas van a mirar…
Donde la humanidad solo quiere novedad, quiere cosas nuevas, renovar…

Voy quedando como esos libros leídos perdida en alguna estantería…
Mientras temo que la cubierta de mi libro, no despierte atención, y no desee ser ojeada…
Mi vida empieza un proceso decadente, en éste presente…
Donde la novedad, la innovación, empiezan a morir, en el reflejo que veo delante de mi,
En el espejo de mi presente.
Con arrugas en mi frente.

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Isabel Montse

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