Archive for January 27th, 2009
¿Madurez? Reflexión
¿Es un verdadero reflejo de lo que vamos aprendiendo? Reflexión…
Creo que no. Creo que es más bien una suma de miedos, y de reprimir nuestros sentimientos. Es comparar lo que hemos vivido, hasta el punto de no querer a volver a vivir algo, que en su base, es totalmente distinto. Me reitero, son miedos.
Es la cobardía de enfrentarse a mundos nuevos, acomodándonos en ideas, ideales y éticas personales. Hipótesis ¿es bueno madurar? ¿Para qué?
¿Necesitamos realmente absorber energías yuxtapuestas a nuestras vivencias? Reflexión…
En ocasiones, ahora, hoy, pienso que no…
Creo que es reprimir ese instinto de cuando éramos pequeñitos y hacíamos lo que deseábamos. Si queríamos tirarnos al suelo, lo hacíamos, si queríamos reír, lo hacíamos. Si teníamos la necesidad de coger un juguete y jugar, lo hacíamos. Si queríamos comer, llorábamos, si queríamos llamar la atención, hacíamos alguna travesura, gritábamos, reíamos, llorábamos, hablábamos solos, nos escondíamos… sin pensar en nada más. ¿Dónde quedó eso? Ahora pensamos en las consecuencias… en el qué dirán, en el qué pasará, y lo que es peor… el hecho de pensar… “ya lo viví antes”, “sé lo que pasará”.
Nos mentimos y nos creemos la mentira, que no es tomada como tal.
Es una mentira basada en la probabilidad, razón por la que la tomamos como eficaz…. Pero es irreal igual.
Son miedos, es miedo a otro futuro. Es acomodarnos en un presente, que creemos que el destino nos ha elegido, cuando quizás nos esté dando señales, de que hay otro… que hay mas elecciones, que hay mas donde reflexionar. Que hay mas, donde disfrutar.
Que se presentan inoportunas… y que no hay que dejar pasar, y apartarlas dejando como respuesta a nuestro razonamiento habitual. Esa llamada madurez que… ¿es o no es?
Son tantas… es tal…
Son tantas las palabras que me apetece regalarte…
Son tantos los gestos con los que quisiera acariciarte,
Son tantas las acciones que me gustaría acompañarte.
Es tal el deseo de besarte.
Es tal el deseo de perderme en tu cuerpo y enredarme,
Entre sabanas y aliento, y empaparme,
De tu olor, tu sudor, del amor, del calor.
Es tal la venganza del tiempo,
Sin saber qué habré hecho.
¿Merezco realmente esto?
Tener el placer de tenerte cerca,
Y a la vez tan lejos, para anular lo que siento.
Para no poder desahogar el alma,
Por las razones que como sangre, sobre mi derramas.
Son tantos los momentos,
En los que incrementa el sentimiento,
De tal manera que ni acierto a pensar.
De tal manera que solo puedo soñar.
En ese momento,
Sintiéndote dentro,
Sentirme morir rozando el firmamento.
Por tu piel,
Por la miel…
Es tal el deseo de ser tuya,
Que no se si resistiré…
Con tu mirada y su dulzura,
Tus caricias inoportunas,
Tu voz oxigenada de ternura…
No hay dudas.
Hoy a oscuras.
Y en la penumbra,
Querré de nuevo,
Ser toda tuya.




